Las intimidaciones llevan a los penanes a abandonar el bloqueo contra la presa

La abandonada casa comunal Long Singu la semana pasada, después de que el Gobierno apresurara a los penanes a trasladarse al nuevo reasentamiento aún sin terminar.

La abandonada casa comunal Long Singu la semana pasada, después de que el Gobierno apresurara a los penanes a trasladarse al nuevo reasentamiento aún sin terminar.

© Raymond Abin/Survival

Miembros de la tribu penan del estado malasio de Sarawak han sucumbido a la abrumadora presión y han abandonado la protesta que han desarrollado durante 77 días contra la presa de Murum.

Enfrentados al crecimiento del nivel del agua que se aproxima a sus comunidades, a la falta de alimento y al anuncio de que los puentes a través de los cuales se accede a sus aldeas iban a ser desmantelados, los penanes han considerado que no les quedaba más opción que poner fin al bloqueo y aceptar ser trasladados a un nuevo reasentamiento gubernamental.

Al ser preguntados por qué habían aceptado el traslado, un hombre penan respondió: “El agua ya está muy cerca de nuestra comunidad. Está muy alta”. Un activista local dijo a Survival: “Se han ido hechos polvo, no están contentos”.

Como parte del acuerdo, se prometió a los penanes una compensación económica de 8.000 RM (unos 1.800 €), ascendiendo la compensación total por familia a poco más de 5.000 €. Sin embargo sus otras peticiones, incluida la crucial necesidad de más tierra para la siembra y bosque para la caza y la recolección, han sido ignoradas.

Los penanes dependen de la caza y la recolección en su selva para sobrevivir.

Los penanes dependen de la caza y la recolección en su selva para sobrevivir.

© Andy Rain & Nick Rain/Survival

El bosque es vital para los penanes. Incluso los propios estudios gubernamentales mostraban que los penanes de Murum dependen del bosque para obtener el 75% de su sustento. Sin más bosque es difícil saber cómo sobrevivirán los penanes en el reasentamiento.

A pesar de haber sido presionados para trasladarse, la construcción del nuevo reasentamiento aún no ha finalizado. Dos de las casas comunales todavía se están levantando. Los suministros de agua no han sido conectados; la escuela y la clínica que les prometieron no han sido edificadas y la carretera que comunica las comunidades tampoco está terminada.

La inundación de la presa antes de que todas las familias afectadas hayan acordado trasladarse ha causado indignación internacional. Pese a las promesas del Gobierno de Sarawak de que el proceso de realojamiento se ajustaría a estándares internacionales, los penanes no han sido consultados debidamente y dicho proceso ha estado rodeado de secretismo.

Según declaraciones a Survival: “La gente pensaba que esta vez sería diferente, pero se ha demostrado que todo eran mentiras. El Gobierno nunca consideró sus peticiones”.

El abogado que representa a los penanes ha prometido que a pesar de este movimiento, los penanes seguirán protestando y continuarán presionando para que se haga justicia en los tribunales.